martes, 19 de enero de 2010

ARTENET- SERVICIO INTERNACION DE INFORMACION CULTURAL

Puerto Santa Lucía, Florida, 18 de enero de 2010.

En esta edición:
1. Reina Isabel de Inglaterra nombra Caballero al Doctor Salvador Moncada (El mundo, España)
2. Nuevo libro de Mario Bencastro: Paraíso portátil (Editorial Arte Público, EEUU)
3. Convocatoria de Revista Brújula (Universidad de California, Davis)
4. España condecora al Profesor Roy Boland Osegueda (El Hispano, Australia)
5. Crecimiento de comunidad salvadoreña en EEUU (EFE, Los Ángeles)
6. “Haití no existe” o El reino de este mundo (Jorge Castellón, Houston)

* Reina Isabel de Inglaterra nombra Caballero al Doctor Salvador Moncada *
El Mundo.es. Madrid, España.

El hondureño Salvador Moncada es ahora Sir Salvador Moncada. El más destacado científico centroamericano despidió el año 2009 con el nombramiento de Caballero (Knight Bachelor), otorgado por la reina Isabel II del Reino Unido. Dentro del sistema de honores británico, este reconocimiento se da a hombres que se han destacado por servicios extraordinarios en distintas áreas. A Moncada se le concedió por “servicios a la ciencia”.

Salvador Moncada nació en Tegucigalpa, Honduras, en diciembre de 1944, pero cuando él apenas sumaba 5 años de edad su familia se trasladó a San Salvador, El Salvador. Fue en este país donde halló su vocación, la Medicina, y donde se formó. En 1970 se graduó en la Universidad de El Salvador, que por esa época era una de las más prestigiosas de América Latina.

De visita en El Salvador, Moncada valoró para Elmundo.es/América el nombramiento: “Es satisfactorio porque Inglaterra ha tenido científicos de muy alto nivel y no es tan fácil que ofrezcan a alguien que no es completamente inglés un reconocimiento así”.

El Knight Bachelor se concede desde el siglo XIII y en la nómina de galardonados en la categoría de servicios a la Ciencia se encuentran personajes como Isaac Newton o Alexander Fleming.

Moncada destacó que su logro tiene además la relevancia de no haber sido un científico formado en un país desarrollado: “Yo me formé en El Salvador y siempre he pensado que la formación que yo recibí aquí fue fundamental para lo que he logrado, de eso no tengo la menor duda”.

El científico centroamericano dijo también que una de las razones por las que regresa todos los años a Honduras y a El Salvador es para tratar de convencer a los gobiernos y a la gente en general de que la inversión en ciencia y en tecnología, y en la formación de personal de alto nivel, es “fundamental para el futuro”.

“En Centroamérica hay tanto talento como en cualquier otra parte del mundo, y creo que se desperdicia porque no enfatizamos en eso que creemos que es algo muy sofisticado o que está más allá de nuestras posibilidades o que hay cosas más urgentes que resolver”, dijo Moncada.

El científico centroamericano reside en Londres (Inglaterra) desde 1971, país en el que ha desarrollado casi toda su carrera y del que es ciudadano.

Allí se doctoró en Farmacología, trabajó como director de Investigaciones para Wellcome Research Laboratories hasta 1995, y desde entonces es el director del Instituto Wolfson para la Investigación Biomédica, un proyecto ligado a la University College de Londres. Moncada fue también el impulsor del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España.

En su currículum destacan otros premios importantes como el Príncipe de Asturias en la rama de Investigación Científica y Técnica (1990). Además, Holanda le ha otorgado el máximo galardón en medicina de la Real Academia de las Artes y las Ciencias, en el Reino Unido es miembro de Colegio Real de Físicos, y en Estados Unidos forma parte de la Academia Nacional de Ciencias.

Sus estudios sobre prostaciclina y ácido acetilsalicílico y sobre el óxido nítrico hicieron que su nombre sonara dos veces –1982 y 1998– para ganar el Premio Nobel de Medicina, pero en ninguna ocasión se lo concedieron, lo que generó un fuerte debate en la comunidad científica internacional.

* Nuevo libro de Mario Bencastro: Paraíso portátil *
Editorial Arte Público Press, EE.UU. – Nota del catálogo de nuevas publicaciones.
Publicación: Marzo 31, 2010. 240 páginas, $15.95
ISBN-10: 1-55885-516-5 ISBN-13: 978-1-55885-516-8

Una fascinante colección de cuentos revive el impacto de la guerra y la necesidad de dejar la tierra debido a la violencia y la pobreza.

El vigilante se siente afortunado de tener un trabajo en El Salvador después de la guerra civil, cuando tanta gente está desempleada. Es un trabajo aburrido pero fácil: cuidar una casa de un matrimonio que vive en Los Ángeles, California. Cuando piensa en sus ocupaciones previas —albañil, recogedor de café, mozo de construcción de carreteras— se siente mucho más agradecido. Todo lo que tiene que hacer es regar las plantas y recortar la grama, y por supuesto vigilar que los ladrones no se metan. Y una vez al mes, asegurar a los patrones que su linda casa en su querida patria permanece en buenas condiciones hasta su próxima visita. Pero cierto día, las cosas cambian…

El aclamado escritor salvadoreño Mario Bencastro examina temas de guerra, separación y nostalgia en esta colección bilingüe de cuentos, poemas y una novela breve. Muchos de sus personajes son forzados a dejar su patria a causa de la violencia y la pobreza. Pero al encontrarse en la tierra prometida, lejos de su familia y amigos en un país cuya lengua y cultura no comprenden, muchos de ellos se sienten destruidos por sentimientos de pérdida y nostalgia.

En “El niño dragón”, un grupo de huérfanos de la guerra civil salvadoreña se unen para sobrevivir, aun cuando son abusados por explotadores. En “El plan”, un exitoso millonario suizo retorna a su nativo El Salvador —el cual dejó como un huérfano indefenso— y ejecuta su despiadado plan para vengarse de los responsables del brutal asesinato de su familia. Y en la novela breve “De Australia con amor”, una emigrante salvadoreña planea casarse con un paisano que conoció en la Internet, hasta que cae en la cuenta de que lo ha visto antes, durante una masacre de la guerra civil en su país.

Los lectores difícilmente olvidarán estas conmovedoras imágenes de Bencastro, espejo de la horrible realidad de la guerra y la dolorosa necesidad de dejar atrás todo lo querido.

Elogios a la obra de Mario Bencastro:

“Reveladora y sin pretensiones, la narrativa de Bencastro es bienvenida por la sutileza, lo cual agrega aún más fuerza a su mensaje.” —Publishers Weekly, EEUU, sobre Odisea del Norte.

“Una vívida película de un país en destrucción.” —Publishers Weekly, EEUU, sobre Disparo en la catedral

Mario Bencastro es autor de obras premiadas y aclamadas por la crítica internacional que exploran el impacto de la guerra civil en el pueblo y la vida de inmigrantes centroamericanos en Estados Unidos y Australia. Incluyen las novelas Disparo en la catedral (Arte Público Press, 1996), finalista del Premio Literario Internacional Novedades Diana, México; Odisea del norte (Arte Público Press, 1998) y Viaje a la tierra del abuelo (Arte Público Press, 2005), y la colección de relatos Árbol de la vida: historias de la guerra civil (Arte Público Press, 1997). Todos sus libros están también disponibles en inglés.

* Convocatoria de Revista Brújula *
Brújula Revista interdisciplinaria sobre estudios latinoamericanos (Universidad de California en Davis). Volumen 9 Primavera 2011 – Fecha límite: 5 de febrero de 2010.

Inicios de la narrativa centroamericana: una tradición en la penumbra.

Además de notables excepciones como Rubén Darío y Miguel Ángel Asturias, a la literatura Centroamericana apenas se le ha prestado atención en el ámbito académico, especialmente el estadounidense, en la última década. Con el fin de los conflictos civiles en la zona septentrional de Centro América se ha resaltado el trabajo de escritores contemporáneos que son autores de ficción narrativa y testimonios. Sin embargo, la obra de escritores de la segunda mitad del siglo XIX y de principios del XX continúa en una oscuridad crítica casi absoluta. Esto a pesar de la existencia de algunos de los primeros novelistas Latinoamericanos como los guatemaltecos José Milla y Enrique Gómez Carrillo, quienes escribían ya desde 1860. Con el propósito de iniciar la discusión sobre el nacimiento de la ficción narrativa en Centroamérica, el noveno volumen de Brújula estará dedicado al estudio del desarrollo novelístico, cuentístico y otras formas de ficción narrativa desde 1860 hasta la década de 1920 en el istmo.

Artículos para este número pueden incluir los siguientes temas:
• Estudios interdisciplinarios que conecten la producción narrativa con trabajos de música o artes gráficas
• El surgimiento de la ficción narrativa de géneros como el periodismo y el ensayo
• Estudios historiográficos enfocados en la obra de escritores desconocidos o “perdidos” de la región
• Relación de autores y tradición europea y escritores centroamericanos del periodo en cuestión, como Gómez Carrillo, Milla o Manuel Arguello Mora entre otros
• El desarrollo de tradiciones como el modernismo y vanguardismo dentro del istmo
• Temporalidad- el impacto de la narrativa centroamericana y la fundación (o continuación) de una tradición latinoamericana
• La emergencia de una infraestructura dentro de Centroamérica para apoyar el crecimiento y dispersión de obras narrativas
• La importancia de la inversión económica europea y norteamericana para escritores del periodo 1860-1930 y la exaltación de dichas inversiones en la obra de los mismos escritores
• Producción narrativa de mujeres dentro de este periodo
• Estudios comparativos sobre los inicios de la narrativa centroamericana
• Cualquier otro estudio que se relacione al desarrollo literario, específicamente la ficción narrativa desde 1860 hasta la década de 1920 en el istmo.

Envíe su ensayo acompañado de una carta que incluya un breve (50-75 palabras) perfil profesional (con su nombre, afiliación y título [estudiante de postgrado, doctorando, profesor asistente, etc.], institución, áreas de investigación y/o publicaciones relevantes), título del artículo y una breve descripción del mismo (100 palabras).

- Para mantener anónima su solicitud durante el proceso de selección, no escriba su nombre en ninguna parte del artículo.
- Se aceptarán únicamente manuscritos escritos en español, inglés o portugués.
- Los originales deben tener una extensión de 15-20 páginas, escritas a doble espacio, con notas y la bibliografía incluidas.
- Envíe el material por correo electrónico a submitbrujula@ucdavis.edu en formato Microsoft Word 95 o versiones más
- Las normas de redacción deberán ser las del MLA Style Manual and Guide for Scholarly Publishing.
- Manténgase en contacto con los editores para las normas de utilización de gráficos, diagramas, mapas, fotos y trabajos de arte. El autor se hará responsable de las autorizaciones correspondientes para la reproducción de estos materiales.
- Brújula aceptará únicamente trabajos originales. No se aceptarán traducciones o copias de artículos ya publicados.

Envíe su artículo a submitbrujula@ucdavis.edu antes del 5 de febrero de 2010.

* España condecora al Profesor Roy Boland Osegueda *
Extracto del Semanario El Español, Sydney, Australia. Nº 18.

En la sede del Instituto Cervantes de Sydney, acompañados de sus familiares, colaboradores y numerosos amigos, dos prestigiosos profesores hispanistas recibieron importantes condecoraciones por su fecunda labor académica.

El profesor Roy Boland Osegueda recibió la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica, en mérito a su reconocido trabajo en universidades australianas, en especial en La Trobe (Victoria).

El profesor Boland Osegueda creció en El Salvador (país de origen de su madre), nació en Alabama (EEUU), vivió en Perú y su vida docente ha transcurrido entre España, EEUU y Australia. En su discurso de recibimiento, entre otras cosas destacó la influencia hispana en Australia y la feliz convivencia entre España y Latinoamérica.

Roy Boland Osegueda es Profesor honorario de la Universidad de Sydney, y Profesor adjunto de la Universidad de Queensland. Dirige la revista Antípodas, que tiene en preparación un número dedicado a la literatura salvadoreña, y es miembro del concejo editorial de la revista australiana Hontanar.

Por su parte, el profesor Alfredo Martínez Expósito, director del Instituto de Español en la Universidad de Brisbane desde 1993, recibió la Cruz de Oficial de la Orden al Mérito Civil. Nacido en Asturias, posee un extenso currículo en el área de las investigaciones hispanistas, con varios libros publicados.

Las hermosas insignias, otorgadas por el Rey Juan Carlos de España, fueron impuestas por el embajador de España en Australia, Carlos Sánchez de Boado, en presencia del cónsul general Gerardo Bugallo y el director del Instituto Cervantes Sydney, Isidoro Castellanos.

* Crecimiento de la comunidad salvadoreña en Estados Unidos *
EFE - Los Ángeles, 8 de enero de 2010.

La comunidad salvadoreña es el segundo grupo de inmigrantes más numeroso entre los hispanos de EEUU, detrás de los mexicanos, según un estudio del Instituto de Políticas de Migración (MPI), lo que plantea nuevos retos a esta comunidad.

El reporte "Inmigrantes Salvadoreños en Estados Unidos", realizado con datos del 2008 de la Oficina del Censo y dado a conocer esta semana, revela que 1,1 millones de salvadoreños residen en el país, mientras que en 1980 eran 94.447.

Como comparación, la comunidad de residentes nacidos en Cuba contabilizados hasta hace dos años fue de 975.000 ubicándose hoy en el tercer lugar dentro de la comunidad hispana en la cual México, con 11,4 millones de inmigrantes, constituye el grupo mayoritario.

"Una cifra que realmente me sorprendió es que la comunidad salvadoreña es casi del mismo tamaño que la población de inmigrantes chinos en EEUU pese a que la población en China es 200 veces más grande que la de El Salvador y el territorio es 500 veces más grande", dijo a Efe Aaron Terrazas, analista político asociado del MPI.

"El Censo tiene un margen de error de entre 10 y 15 por ciento, por eso estamos seguros que hay más salvadoreños que decidieron no participar por estar indocumentados y a eso hay que sumarle los que llegaron en los dos años pasados", aclaró el analista.

A nivel de todas las comunidades inmigrantes en EEUU los salvadoreños ocupan el sexto lugar detrás de México con 11,4 millones; Filipinas con 1,7 millones; India con 1,6; China con 1,4 y Vietnam con 1,2.

Terrazas indicó que entre los salvadoreños hay alrededor de 340.000 residentes legales permanentes, pero de esa cifra 260.000 ya pueden reclamar la ciudadanía estadounidense.

"Hacerse ciudadano es importante en este país para integrarse plenamente a esta sociedad y aprovechar todas las oportunidades de bienestar", aseguró Terrazas.

Francisco Rivera, presidenta de la organización Salvadoreños en el Mundo, dijo a Efe que a los políticos hay que educarlos respecto a la representación que exigen los salvadoreños.

"La mayor cantidad de salvadoreños están en California y Texas, pero es en los estados de Maryland y Washington D.C. donde hay cinco salvadoreños en puestos políticos importantes, como Ana Sol, asambleísta de Maryland, por ejemplo", señaló.

"Por eso yo pregunto a los políticos: ¿por qué pese a los números de salvadoreños que tenemos en California no tenemos ni siquiera un concejal salvadoreño en Los Ángeles? ", cuestionó.

Beatriz Cortés, coordinadora del Programa de Estudios Centroamericanos de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN), dijo a Efe que el hecho de que los salvadoreños estén en segundo lugar en número de inmigrantes no significa que automáticamente comenzarán a tener el bienestar e influencia política que tiene la comunidad cubana.

"Los cubanos llegan aquí con ventaja, porque debido a la confrontación de EEUU con Cuba la mayoría de cubanos que llegan no tienen que esperar tanto para obtener documentación legal", explicó.

"Eso los hace avanzar más en estabilidad laboral, mejores puestos de trabajo e influencia política, a diferencia de los salvadoreños que tienen que vivir por largos años como indocumentados", agregó.

Por su parte, Leisy Abrego, aspirante a un pos doctorado sobre el bienestar de comunidades inmigrantes para la Universidad de California en Irvine (UCI), sostuvo que estos datos pueden servir para actualizar los programas de estudios universitarios respecto a los salvadoreños.

"Con estos números concretos así como hay programas de estudios de méxico americanos, 'chicanos', también se pueden crear más programas de estudios centroamericanos o incluir más la historia de porqué los salvadoreños han tenido que emigrar en los estudios latinoamericanos", finalizó.

* “Haití no existe” o El reino de este mundo *
Jorge Castellón.

“Haití no existe”, reza un titular de este día de un periódico español. Con ello se quiere dar a entender, sumariamente, que aquel país, que un día fue el más pobre de Latinoamérica y uno de los más pobres del mundo, ha desaparecido.

No obstante, por paradójico que parezca, Haití, sí existe, sigue existiendo y seguirá existiendo como siempre ha sido: como una realidad innegable del presente en la historia viva de un continente que continúa con sus venas abiertas. Pese a la destrucción y la muerte, Haití seguirá allí, como una imagen que no queremos ver, que no queremos reconocer como parte de nosotros. Tal y como nos ha acompañado en ya casi medio milenio.

La triste historia de esa nación de 9 millones de habitantes, sobre una extensión de 27,000 kilómetros cuadrados, no se aleja en mucho de la historia toda del resto de naciones centroamericanas, por ejemplo. Centroamérica ha podido comprobar una y otra vez, que sus pobres son las primeras víctimas de cualquier catástrofe natural. Que sus pobres, son los primeros en la lista de la muerte inesperada y brutal, de la tormenta, el huracán o el terremoto. Haití es tristemente, la confirmación más brutal de esa realidad centenaria de nuestros pueblos, donde la pobreza acumulada, crea un contingente humano excesivamente vulnerable proclive siempre a la desgracia.

La negación que un grupo humano hace de otro, que conduce al aniquilamiento de este últimos como seres humanos, ya sea por medio del genocidio o la negación permanente de los derechos humanos que el poder de un Estado institucionaliza, retrotrae a la historia moderna el estado de la barbarie, es decir, el aniquilamiento de un grupo humano de forma violenta a corto plazo, o su exterminio paulatino a través de la negación histórica de las oportunidades de acceso de ese grupo al alimento, la vivienda, el trabajo, la asistencia médica, etc. Así, todo desgracia natural para nosotros, sigue siendo una desgracia social, una injusticia histórica y una desigual condición económica al seno de un mismo pueblo.

Dice Alejo Carpentier en el prólogo de su magnífico libro: “Pero pensaba, además, que esa vigencia de lo real maravilloso no era privilegio único de Haití, sino patrimonio de la América entera, donde todavía no se ha terminado de establecer, por ejemplo, un recuento de cosmogonías”. Y se puede agregar, que mucho menos se ha establecido un recuento de las agonías, de las hecatombes, de los Apocalipsis, de los destinos. La desgracia nos ha rebalsado, hemos ido de lo real maravilloso a lo real absurdo de la cotidianidad.

Alguien podría decir que Haití es verdad como hecho, no como símbolo, jugando con aquella sentencia borgiana, porque es más cierto aún, que en nuestro continente la realidad sobrepasa a la fantasía. Esa tierra del Caribe es hoy un lugar de infinidad de cadáveres convertidos en fogatas en la oscuridad de la noche, de dolientes velando que a su muerto no sea desenterrado y sea despojado de su caja, de desbandadas de hombres, mujeres, ancianos y niños, errando sin rumbo en busca de un mendrugo. Es una suma imprecisa de los muertos, una isla bañada con el olor putrefacto de los insepultos.

El sol bajo la piedra, titulaba Sergio Ramírez, una cronología sobre Haití hecha mucho antes de la catástrofe. Y esas palabras son una perfecta imagen de un milagro. Porque pese a esta realidad incomprensible, la luz más recóndita del espíritu humano -esa que emerge de los ojos de la conmiseración y la solidaridad misma-, ha tirado chispas, en uno que otro lugar, como esperanza sobre esta historia de total desesperanza. Y ha hecho que se encienda un lenguaje más allá de las palabras, como tantas veces en la historia nuestra anegada de dolor: el español de un rescatista de Castilla, se ha enlazado con el “créole” de los ojos de un ese niño haitiano de 2 años, al encontrarse ambos en medio de la oscuridad de los destrozos y a un costado de su abuelo muerto. La lengua rusa, se ha entendido con el francés tropical de una muchacha en el encuentro de aquella joven cubierta de polvo, con el corpulento Yuri miembro de un equipo ruso de rescate. Así ha pasado con el chino, el inglés, el árabe. Es que las palabras vida, esperanza, alegría, están más allá de los lenguajes conocidos. Son consustanciales a las miradas, a los gestos, a las manos, al cuerpo mismo de aquellos que se encuentran y que se reconocen como humanos en la esencia de esos mismos sentimientos.

Es quizás en esos encuentros subterráneos en los barrios de Haití, allí donde la esperanza cobra vida a gotas, a dentelladas, donde se cristaliza el brillo de una utopia siempre ansiada, de eso de lo que debiera estar hecho el mundo de todos los días. Pues “en el Reino de los cielos, no hay grandeza que conquistar, puesto que allá, todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida, en el Reino de este mundo.”

ArteNet © 2010 Mario Bencastro – Director. Fundación: 1999.
Correo: mbencastro@bellsouth.net Internet: www.MarioBencastro.org

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