lunes, 11 de enero de 2010

CUANDO EL HAMBRE CAMBIA DE COLORES-POR ROMEO MOLINA

Publicado por VOCES Y LIBERTAD para VOCES Y LIBERTAD : Romeo Molina el 1/11/2010 06:31:00 AM



La bandera de un partido político gobernante solo mantendrá vivos sus colores mientras lleve pan a la mesa del pueblo.

A la mayoría de los países latinoamericanos ya no les importa quien llegue al poder, si este es un hijo de perra, un mal nacido o loco.

Están más interesados en la ayuda que puedan brindarles para salir de los charcos inmundos de la miseria.

En naciones pobres como algunas de Centro y Sur América, la espera de un buen gobernante es como
esperar al mesías o la segunda venida de Cristo ¡nadie sabe! Mientras tanto vivirán arrodillados suplicando que se cumpla alguna de las promesas que les hicieran los actuales mandatarios cuando presentaron un plan de gobierno que los incluía.

Estos asuntos planteados durante las campañas terminan después de ganada la silla en los archivos que torturan el mármol de las casas presidenciales.

El analfabetismo sigue sin combatirse y la pobreza obliga al surgimiento de comerciantes espontáneos en la merca ambulante de las grandes ciudades y a quienes consideran culpables del desorden urbano.

La otra, es la delincuencia, para algunos la única manera de sobrevivir en una jungla donde las uvas y los gajos de las mejores frutas se los roba el que gobierna al país.

Esto ha creado los grandes problemas sociales y políticos difíciles de controlar por la dimensión que alcanzan.

Los que buscan la presidencia buscan el dinero del pueblo, ese es el concepto que la mayoría tiene de los que gobiernan.

En la actualidad ¿quien cree en las palabras de un presidente? muy pocos sin duda.

El pueblo le ha perdido el respeto, y ya no les ve como una persona confiable, pues consideran a los partidos que gobiernan como una sociedad de cómplices que muerden al mismo tiempo el botín que ganaron al ser elegidos.

Para muchos no les es difícil cambiar de colores si al frente existe una canasta alimenticia que les llena el estómago.

Está de moda que en las elecciones los candidatos visiten las comunidades más pobres para comprar sus voluntades con lo más mínimo.

En algunos países latinos como en Estados Unidos la gente no estaba inclinada a sus actuales presidentes, pero si, estaban artos de la ineficiencia de los gobiernos salientes, que `por años solo los arrimó al precipicio.

En estas circunstancias el hambre del pueblo seguirá pareciéndose a los camaleones, cambiando de colores por conveniencia y necesidad.


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