domingo, 14 de marzo de 2010

EL BARCELONA Y EL REAL MADRID - POR MANLIO ARGUETA

El BARCELONA Y EL REAL MADRID

Por Manlio Argueta

Cuando Alemania de 1936 organizó la Olimpíadas bajo el régimen de Adolfo Hitler, el gran golpe de las teorías del hombre superior se echaron al traste con el corredor afroamericano Jesse Owens quien ganó cuatro medallas de oro. Se impuso a los atletas que se les había preparado para mostrar la superioridad racial. Igual sucedió cuando el boxeador alemán de peso completo Max Schmeling fue derrotado (1938) en el primer round por otro “inferior”, afroamericano Joe Louis, bajo fuertes presiones políticas entre la democracia estadounidense y el fascismo alemán. Schmelling fue borrado por el gobierno alemán como símbolo de los “guerreros” alemanes, y el boxeador tuvo que exiliarse para borrar su derrota que parecía bochornosa para la patria de la supremacía propagandística goebeliana e hitleriana. Dos años (1936) antes el boxeador alemán había vencido en Alemania a Joe Louis dando fuerzas a la tesis de supremacía racial. El boxeador, al parecer invencible, fue nominado “héroe guerrero de Alemania”.

Cinco campeonatos seguidos del Real Madrid entre 1956 y 1960 se le achacan a argucias del dictador fascista Francisco Franco. Cierto o no, se da por una verdad. Lo que si fue un hecho desgraciado fue el fusilamiento (1936) del presidente del Club Barcelona, Joseph Sunyol, de la causa Republicana. Fue fusilado en la Sierra de Guadarrama por las tropas franquitas; aunque algunos lo atribuyen a un incidente en la guerra civil (1937-1940). Esto incrementó los odios que venían desde los años 20, porque la rivalidad se había convertido en irreconciliable entre dos de los más grandes equipos de España.

El Real Madrid no siempre fue destacado; sin embargo Franco lo hizo su equipo favorito y lo usó para sus fines políticos. Quizás se exagere un poco, pero como dicen los fans culés, la relación entre el general Francisco Franco y el Real Madrid era la de un amo y un esclavo.

A estos antecedentes se agregan otros. En tiempos de la dictadura militar de 36 años, los fans del Barcelona no podían llevar sus banderas a los propios estadios, quienes las llevaban eran capturados por la policía franquista. Poseer la bandera catalana era una provocación y un delito contra Franco. Además, a los catalanes se le prohibía hablar idioma excepto cuando lo encubrían con un público multitudinario como el de un partido de fútbol. Razón para relacionar al Club Barcelona con las ideas autonomistas y de soberanía regional. Además, se les prohibía tener jugadores extranjeros mientras el Real Madrid comenzó a contratar estrellas con los fondos propiciados desde la cercanía con la dictadura militar.

Aunque estamos hablando de los años 50, 60, y 70 de España, la historia entre los dos equipos no puede olvidarse, las heridas son recientes. Por un lado, los madrileños y su Real Madrid; y por otro los catalanes con el Club Barcelona. Aunque en la medida que España fue avanzando en una monarquía parlamentaria y democrática, de gran prestigio creciente, luego de la muerte del dictador (1975), el odio se ha ido borrando para convertirse en una rivalidad regional.

Para muchos el club Barcelona (de la ciudad de Barcelona, por supuesto, y considerado algo más que un Club) responde a los símbolos de la soberanía y valores de TODA Cataluña, lo cual en algún modo opaca otras expresiones deportivas de la región catalana. Sin embargo, el Barcelona F. C. ha logrado neutralizar ese simbolismo hegemónico y apoya las disciplinas deportivas de toda la región, no solo de la gran ciudad, denominada la Nueva York de Europa.

En estos tiempos el Barcelona se ha ligado a iniciativas humanitarias. Su uniforme lleva el logo de UNICEF, y es más que una ostentación, pues entrega el 0.7% de sus ingresos para apoyar a la niñez del mundo, y amplía sus proyecciones sociales en actos de solidaridad por medio de varias ONG´s tercermundistas. No se puede decir lo mismo del Real Madrid, a cuyo Club se le sigue relacionando con los socios millonarios de raíz conservadora.

Una vez que se estableció la democracia en España (1977) la pugna política abierta ha desaparecido, pero el Barcelona mantiene su carisma, pese a que en la actualidad aglutina todas las ideologías y creencias religiosas en sus miles de socios, más de 170.000, que lo convierten en un club popular con el 25.7% de aceptación de los aficionados españoles. Y más ahora que pasó a ser el primer equipo de futbol soccer del mundo al ganar en un mismo año seis títulos oficiales. (Wikipedia, datos del 2007).

Desapareció el calificativo que Africa comenzaba en los Pirineos (la frontera natural entre Francia y España); sorna de la Europa antifascista (justificada si se toma en cuenta que casi toda Europa fue destruida por Hitler, aliado de Francisco Franco). Sin embargo, no pasaron quince años de la muerte del dictador para que España borrase esa sorna para convertirse en líder de la comunidad europea.

El Barcelona sigue siendo el equipo de las grandes simpatías. Y al Real Madrid se le continúa relacionando con quienes lo dirigieron en aquellas épocas nefastas. Ha desaparecido la fuerte connotación política en la medida que Cataluña sigue ganando los espacios merecidos como la zona más industrial y desarrollada de España. Y Madrid, por valores propios, como la capital del gobierno español.

Desde América Central, marzo 14 de 2010.

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