domingo, 21 de julio de 2013

Hace 203 años fue el grito de Independencia

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FRIDAY, 19 JULY 2013 16:36
Recordando y ampliando nuestra historia sobre el 20 de julio.
acta20julio
Firma del acta de independencia de la Nueva Granada
Si bien casi todos los colombianos conocen la historia del 20 de julio de 1810, los sucesos ocurridos en Santa Fe ese día no fueron ni los primeros ni los últimos de una serie de eventos que ocurrieron alrededor de esa fecha y que definen el nacimiento de una nueva república. La importancia del 20 de julio radica en que Santa Fe era la sede virreinal y los sucesos allí ocurridos repercutieron en el resto del territorio.
El principal detonante de la crisis colonial en Hispanoamérica fue la crisis institucional surgida en la metrópoli cuando Napoleón Bonaparte logró la abdicación de Carlos IV en favor de Fernando VII y de este último en favor de los Bonaparte, quedando José Bonaparte como el nuevo rey de España y sus colonias.
Tras el arresto de Fernando VII por los Bonaparte, se formaron diversas juntas en España reclamando la legitimidad del depuesto rey Borbón, constituyéndose en gobiernos regionales que se opusieron a la invasión francesa, en lo que se conoce como la Guerra de la Independencia Española.
Junto con muchas otras autoridades españolas en el Nuevo Mundo, el Virrey Antonio José Amar y Borbón declaró su lealtad a la Junta de Sevilla. Muchos españoles en Europa estaban dispuestos a reconocer a América, no como colonia, sino como parte integral del territorio español, pero la participación de americanos en las juntas españolas fue mínima y las autoridades españolas en América procuraron evitar el surgimiento de juntas propias en América.
En 1809, la junta formada en Quito fue duramente reprimida. Por otro lado los canales oficiales reportaban que la guerra contra los franceses se estaba ganando, lo que contradecía los reportes extraoficiales sobre derrotas de las distintas juntas ante el ejército napoleónico. La aristocracia criolla temía que, en su afán de conservar el poder, el virrey declararía su lealtad al usurpador francés llegado el momento.
Si bien la crisis institucional en España fue un detonante, también fue la oportunidad esperada por varios líderes autonomistas e independentistas. Desde inicios de la colonia, pero especialmente desde que los borbones asumieron el trono de España, la administración de las colonias estaba centrada por las personas que tuvieran influencia en las cortes españolas y en la casa de contratación de Sevilla, posición que no favorecía a los súbditos nacidos en América.
El rey Carlos III, como un típico déspota ilustrado de la época, fomentó las artes y permitió la entrada de las ideas de la ilustración en América, mientras que ejercía un poder político fuerte. Carlos III apoyó a las colonias inglesas en su guerra de independencia, comprometiendo el fisco y promoviendo la imposición de nuevos tributos destinados a subvencionar la defensa de los intereses españoles en el Caribe. Estos hechos provocaron en los años 1780 un rompimiento de la pax hispanica que había regido a las colonias españolas desde su creación. La Insurrección de los comuneros en la Nueva Granada y la sublevación de Túpac Amaru en el Perú evidencian esta nueva realidad.
Carlos IV no se caracterizó por su férreo control del poder. Más interesado en las ciencias dejó la política en manos de sus ministros quienes, especialmente en el caso de Godoy, promovieron reformas liberales en muchos aspectos sociales mientras relegaba cada vez más a las colonias y a los súbditos en las colonias como de segunda.
La persecución que sufrieron personajes como Antonio Nariño, quien había traducido y publicado la declaración de derechos humanos para distribuirla en Santa Fe y el poco caso hecho a Camilo Torres quien había publicado una serie de cartas agrupadas como el Memorial de Agravios, aumentaron el descontento de los criollos en materia política.
Por otro lado, España había impuesto una serie de restricciones comerciales en las colonias, las cuales les imposibilitaba comerciar entre sí y mucho menos comerciar con otras naciones como el Reino Unido o los Estados Unidos. Todas las relaciones comerciales eran decididas desde España, quien, por otro lado, era incapaz de sostener la demanda en sus colonias.
El influjo de ideas liberales y las restricciones políticas y comerciales, crearon el descontento que fue catalizado por la crisis institucional española de 1808.
En la mañana del 20 de julio, Joaquín Camacho se dirigió a la residencia del virrey Antonio José Amar y Borbón, para solicitar respuesta acerca de una solicitud de la instauración de una junta de gobierno en Santa Fe, mas, la negativa del propio virrey a su arrogancia, hizo que se procediera a formar la reyerta con la excusa del préstamo de un florero.
La casa del Florero, en donde ocurrieron los hechos del 20 de julio de 1810, actualmente es sede del Museo de la Independencia.
Pantaleón Santamaría, se dirigió de visita al negocio de José González Llorente para pedir prestado el mencionado objeto, con el fin de ser usado para la cena de visita para el comisario real Antonio Villavicencio (nacido en Quito). Los criollos sabían que Llorente, daría la negativa de prestar el florero, porque él no prestaría ningún objeto a los criollos para atender a otro criollo.
Por eso, una vez se dio la negativa del préstamo del propio Llorente, los criollos, tal como lo tenían planificado desde el día anterior, utilizaron la ocasión para caldear los ánimos del pueblo en contra de los españoles, de esta manera el florero fue la excusa para crear la Reyerta.
Al instante, Antonio de Morales Fernández le increpó a Caldas por la forma que trataba Llorente a los criollos con improperios, lo que provocó la respuesta turbulenta del pueblo, atacando a Llorente. El alcalde de Santa Fe, José Miguel Pey, intentó calmar al pueblo sacando a Llorente, mientras José María Carbonell alentaba a los habitantes para que se unieran a la protesta.
Al final de la tarde las cosas se tranquilizaron, y se procedió a designar a los miembros de la Junta, a instancias de José Acevedo y Gómez (por lo que la historia lo llamaría después como El tribuno del Pueblo), pero la designación del virrey como presidente de la Junta, provocó la animadversión del pueblo.
Por último, se intentó aplastar la manifestación popular a través del comandante español Juan Sámano, por lo que el propio Acevedo y Gómez advirtió al pueblo de declarar reo de lesa majestad, a cualquiera que se opusiera a la Junta recién constituida. Posteriormente se realizó la convocatoria de un cabildo abierto, para luego arrestar a los oidores y al virrey, que se haría efectiva para el día 21 y para el 26 de julio se procedió a declarar libre a la Junta del Consejo de Regencia.

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