jueves, 17 de diciembre de 2009

UN SALUDO NAVIDEÑO DESDE VIRGINIA

YA VIENE NAVIDAD.

Por: Alirio Alemán.
Poeta y escritor salvadoreño residente en Virginia. USA.

“Como te llamas, Niño vestido de pobreza,
Si todas las estrellas te miran de rodillas?
¿Por qué el pesebre suave te acaricia,
José y María en silencio te rezan?
¿Tu eres el Niño Dios verdad?
¿Vienes a reconciliar el cielo con la tierra?”


Hace más de dos mil años, vino al mundo nuestro Salvador, que a través de su sacrificio y enseñanzas ha hecho que el hombre tome conciencia de ser persona,y que reconosca el milagro del porque de su existencia y se ocupe de su alma con el mismo afán como lo hace con su cuerpo.

En estos días es notable esa alegría de celebrar la fiesta de Navidad, la más tierna fecha llena de villancicos, árboles decorados, juguetes, recogimiento familiar, luces de todos los colores y sin faltar las tiendas bulliciosas ofreciendo sus productos al mejor precio y allá, desde arriba un mensaje “Hoy ha nacido el Redentor, el Mesías...el Señor”

Todos estos acontecimientos que nos llenan el corazón de esperanza y nos alientan a acercarnos al portal de Belén y mirar a San José lleno de asombro ante aquel prodigio que sus ojos contemplan y por ende la gran responsabilidad que le ha sido encomendada de proteger en la tierra al hijo de Dios y a su Santa Madre y siempre virgen María, que llena de humildad ha dado luz en forma milagrosa al Salvador del mundo, lo recoge en pañales y lo arrulla al ponerlo en el pesebre y Jesús que se ha hecho niño por amor a los hombres, abre sus ojos ante este mundo desde el portal.

Se unen al gran regocijo los humildes pastores en representación de todos los hombres de buena voluntad que anhelamos la paz. Los tres reyes magos siguiendo la estrella de la esperanza abren y ofrecen sus baúles llenos de oro, incienso y mirra, se postran de rodillas y confirman que el recién nacido es el Rey de reyes y Señor de señores.

Y nosotros donde nos encontremos estamos espectantes ante este misterio y concientes de que es la oportunidad de acercarnos a nuestros seres queridos y dar el mejor y más caro regalo: Amor.

No pidamos al Niño Dios favores o bienes temporales, pues esos llegarán a su debido tiempo, pidamos los dones espírituales de los que estamos necesitados y así poder compartirlos con los demás, que nos de fuerza para sobrellevar cuantas adversidades vengan, apartándonos de las tentaciones del maligno, que podamos pedir perdón a los que hemos ofendido, para nos puedan perdonar nuestras ofensas y que nos tenga unidos a nuestra familia y amigos.

Que el Niño Dios nos de la capacidad para pensar bien y que este mundo encuentre el camino para recuperar los valores morales. Es el momento oportuno para pedir la tán ansiada paz mundial para que la tierra sea santuario de amor y comprensión. Una sociedad donde todos se sientan queridos y protegidos, viviendo en un espíritu de servicio, honradez y caridad, respetando el don de la vida desde la concepción misma.

Que está Nochebuena, sea de estar en familia, de olvidarse de rencores, tiempo de reírse y
de llorar también de alegría por tener con nosotros a una santa madre, bella y paciente, por una cariñosa y linda esposa y por un esposo callado que con una sola mirada agradece al Niño Dios por la bella familia que le ha regalado. Tiempo también de recordar por aquellos familiares y amigos que ya no están en este mundo o por los que se han ido buscando nuevos horizontes. Tiempo para pedir por los hambrientos y desamparados para que el mañana sea mejor.

Quiero desear a todos una feliz Navidad llena de regocijo, de luz, de alegría, de amor y del calor humano.

Lorton, Virginia. USA.

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