miércoles, 14 de abril de 2010

LANZANDO LA PRIMERA PIEDRA-POR MARVIN AGUILAR

Un círculo no puede ser un cuadrado porque su misma naturaleza le impide caer en esa contradicción. Hace algunos días Benedicto 16 decía: que quienes acusaban despiadadamente a la iglesia católica por causa de algunos sacerdotes pederastas, estaban quizá libres de pecado y, retaba a lanzar la primera piedra. Lo cierto es que ya desde 1675 Baruch Spìnoza nos decía que el arrepentimiento no era una virtud. El que se arrepiente de lo hecho es doblemente impotente y miserable. El pecado la naturaleza no lo concibe, ha sido creado en el estado civil, y fue aceptado por todos.

La culpa que Benedicto 16 representa es sencilla de definir: ha injuriado cuando era prefecto de la doctrina de la fe a sus feligreses; cuando ha obligado a una parte de ellos a sufrir daños en contra de su derecho civil.

Si bien es cierto Benedicto 16 ha pedido perdón por donde va en los últimos meses; lo cierto es que ese perdón se interpreta como una falsedad, debido a la privación del conocimiento total de toda esa podredumbre –tal como él, señaló existía en el vía crucis, en el que sustituyó al agonizante Papa Wojtyla- que carcome su iglesia; de allí que sea un pedir perdón incompleto y confuso. Se percibe motivado por la presión más, que por la necesidad de limpiar la iglesia de Pedro.

El papa no podrá resguardar en ningún altar a la iglesia frente a la poderosa fuerza de las víctimas de abuso sexual que por años fueron condenadas al silencio so pena de la excomunión inmediata.

La voluntad de cuestionar no me nace por un mero deseo de atacar a las religiones, sumarme a la supuesta campaña contra su santidad; sino que me es, una causa necesaria en un país en donde desde los pulpitos se ha distorsionado la misión de Jesucristo.

En efecto, dicha misión no fue la de dictar leyes ni ungir políticos en los gobiernos, sino de enseñar al ser humano la ley universal. El Vaticano ha desde tiempos inmemoriales desatado una persecución entre cristianos, esto provino de colocar el sacerdocio, las dignidades y los deberes de la iglesia dentro de la categoría de las ventajas materiales y hacer creer al pueblo que honrar a sus ministros es cumplir con la religión.

En Burundi como en El Salvador existe la distorsionada idea católica de no querer conocer la naturaleza de las cosas, y se desmerece la excelencia científica. Estas actitudes llevan una intención subyacente: fijar una norma moral universal, llamada cristiana y resistirse antes a definir las virtudes verdaderas que fijaría consecuentemente una moral más incluyente.

En la naturaleza nada sucede merced de un vicio

Las religiones en El Salvador entre otras cosas educan a entender las cosas según el cerebro de las personas, y este, por estos lares es pobre, de esta forma los salvadoreños más que esforzarse por conocer las cosas, las imaginan.

Tarsicio Bertone ha culminado la confusión. Ha relacionado la pederastia con la homosexualidad, No con el celibato. Sus palabras asocian entonces la diversidad sexual con la delincuencia. La premisa es fácil: si el Vaticano sostiene que la homosexualidad es causa de un delito como, realmente lo es el abuso de niños; entonces ¿habrá que penalizarla para proteger la niñez mundial?

El número dos del Vaticano no cita los informes científicos en que basa su apreciación. Lo cierto es que los delitos de pederastia según datos policiales revisables en cualquier país, es que en general son cometidos más en niñas que en niños. Es dentro de la iglesia católica que ocurre más en niños que en niñas. ¿Debemos concluir entonces que, la iglesia católica esta atestada de homosexuales, que llegados un punto no pueden manejar o reducir sus deseos pedófilos e impotentes abusan de los menores?

Para la lógica de los nacional católicos que se desgarran las vestiduras marchando por San Salvador por defender la familia, buscando incluso para este noble fin reformar la constitución; lanzo la siguiente pregunta: ¿se debería urgentemente prohibir que religiosos y religiosas eduquen a nuestra niñez y juventud, por no saber a ciencia cierta quienes son lesbianas u homosexuales? ¿Exagerado no?

Pues igual, deben de esta carroña que les ha explotado desde sus dogmas eternos y puros comprender la lección que les envía la providencia: antes que dedicarse a censurar al hombre y despreciar sus vicios en lugar de enseñar virtudes, que debilitar almas en lugar de fortalecerlas, resultaran ahora y siempre insoportables para sí y para los demás mientras la ropa sucia continúe en casa.

Esta semana Benedicto 16 cumple su primer lustro como Papa católico. Es evidente que debe ponerse a trabajar para que adentro de la iglesia que él dirige se deje de estimular acciones contrarias en sus miembros. Las diferentes patologías que adolecen muchos miembros de la iglesia vienen dadas de la lucha interna que necesariamente se ven obligados a librar de esas acciones contrarias: constantemente cambia una y otra o una sola hasta que fatalmente dejan de ser –con el daño que esto conlleva- opuestas. Freud magistralmente nos ilustra lo anterior en su obra: los actos obsesivos y las prácticas religiosas.

El catolicismo está siendo víctima de sus propios postulados: el deseo de gobernar el mundo de la especulación. Para ello fue necesario declarar que ciertas opiniones y formas son delitos y, merecen ser castigadas como pecados.

Se dice que la Biblia es la palabra de Dios para enseñar al hombre la beatitud y señalar el camino de la salvación. Sin embargo el vulgo está muy alejado de poner en práctica los preceptos sagrados; en realidad sólo desea –el vulgo- obligar a los demás a pensar como él bajo el pretexto de la religión.

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